Entradas

Un abril sin primavera

  El tiempo pasa y abril volvió, como volverá el año siguiente. Y así sucesivamente hasta que seamos recuerdos y olvido. Abril para siempre. Mi espacio cumple 2 años y celebro que aún puedo escribir aquí. No es mi mejor momento. Aún me cuesta admitir lo que sucedió este año. Incluso recientemente la vida me puso contra las cuerdas. El 8 de abril pasado me despidieron de una empresa a la que siempre le desearé lo mejor, al igual que a compañeras y compañeros: ahora los considero amigos. En medio de la desgracia pude hallar la gratitud y aunque, aún me duele, solo espero que lo mejor nos venga a todos. El destino fue caprichoso y no me dio lo que quería, aunque sigo en búsqueda de aquello que mi corazón desea realmente. ¿Quién me ha robado el mes de abril? , fue sin duda una de las canciones con las que empecé a vivir este tiempo.   Incluso antes de la pérdida laboral, pero si después de la pérdida afectiva. Es asombroso como el corazón se rompe y la vida sigue. Definitivament...

10 años después del terremoto en Ecuador

  La noticia me llegó, como buen ciudadano, desde una historia de Instagram a través de una cuenta genial a la que sigo. Lo siguiente fue una pregunta: ¿Qué hacías aquel 16 de abril del 2016? Una fecha macabra para el Ecuador. La tierra decidió golpear las costas de nuestro país. Manabí sufrió demasiado. Familias enterradas en los escombros. Sangre y dolor en las calles. Gente corriendo desesperada. Llamadas a familiares y a la gente que amas para saber cómo estaban, para saber si aún estaban vivos y la desgracia no tocó la puerta. Inmediatamente vi la pregunta sobre qué hacía el día del terremoto, mi memoria se activó. En ese entonces estaba en una relación con una compañera de universidad y vecina de mi pueblo. Recuerdo que pasábamos prácticamente todo el día juntos. Únicamente ir al baño se convertía en una actividad en solitario. Y ese día, tras una pelea el día anterior o días anteriores, tenía pensado que lo nuestro no podía continuar. Lo dije en mi mente, pero jamás las pa...

Camus, Toty Rodríguez y un cementerio en París

  Entro en la sala de cine con mi soledad a cuestas. Decido asistir a una función gratuita ofrecida, como casi siempre creo, en la Cinemateca Ulises Estrella de la Casa de las Culturas Ecuatoriana. Previamente había visto el anuncio: Mi Tía Toty . No tenía muchas expectativas buenas, pudo más las ganas de no llegar a casa y aprovechar el tiempo con algo distinto. Y resultó ser una de las mejores decisiones ver en la pantalla grande a la primera actriz en darse una mucha en televisión nacional con Don Alfonso, ese ícono de las noticias. El film empezó con varias risas hasta llegar a las carcajadas, con el tiempo debido para contener lágrimas que no alcanzaron a salir y se quedaron atoradas. Es curioso como la vida nos permite conmovernos. Entiendo que hay muchas explicaciones para tal suceso, incluso científicas. Pero yo no soy médico ni científico, únicamente un lector y aprendiz de escritor. Con la emoción que me dejó en mi cabeza el documental, le solté a mi mejor amiga que si ...

Un relato adulterado

  Como comunicador de profesión, no de oficio, aprendí en las aulas universitarias que los relatos se pueden adaptar. No es mentira una noticia en sí misma. Un hecho es un hecho, pero omitir detalles a conveniencia, convierte al relato de la realidad en una visión alterada. Ahora bien. Hay niveles y niveles. Sobre todo, en política y en los medios, se repite lo que se quiere instalar en el público, en la audiencia que de tanto oír y ver, muchas veces termina repitiendo lo que dice el poder de turno. Desde esta trinchera, paño de lágrimas y mi espacio personal, no voy a debatir ideas políticas profundas. Han hallado en otros textos algo de contenido sobre eso. Pero no más. No, porque considero que cada persona es capaz de pensar la realidad y este no es espacio que quiero usar así. Defender políticos es algo que no recomiendo. Bien dice el refrán que mal paga el diablo a sus devotos. Mas bien, aprovecho esta oportunidad y estas líneas para decirles que piensen más de una vez lo qu...

Juguetes rotos

Vamos de nuevo al ruedo. No sé por dónde empezar si quiera, pero aquí voy. Quien ha tenido la infortuna de llegar hasta aquí, sabrá seguramente que la derrota se instala de inicio en mis textos y termina en algo mejor que no podría decir esperanza. Es mi forma retorcida de salir de la pérdida. Seguramente son los frutos de haber leído La Senda del Perdedor, de Charles Bukowski, que hicieron su efecto en mí. Con muchísimo menos whiskey que el poeta norteamericano me atrevo nuevamente a soltar lo que está dentro de mí. Pensé en no dirigirme a ustedes (a mí mismo en realidad), pero la desgracia hizo nido en el computador. Una novela fabulosa y de la que soñé publicar para hacerme con el Nobel fue borrada en un daño irreparable. Asentí que formatearan el aparato sin recordar que mi joya estaba dentro. Bueno, siendo sinceros apenas debí tener unas 30 y tantas páginas. Pero duele bastante porque parte de lo que fui y soy no lo podré volver a leer jamás. Ahora tendré la precaución de coloca...

Escupir al cielo para que te caiga en la cara

Vivir en el Ecuador duele mucho. La situación que atravesamos se vuelve cada vez más insostenible. Parece un puente a punto de caerse, al que cada día se le clava una nueva madera, un curita, que no alcanza a cubrir la herida abierta y por la que supura un horrible líquido. Sé que, aunque mi situación es relativamente buena, no puedo dejar de mirar la tormenta sin miedo. No soy de hacer como si nada cuando sé que otros están hundiéndose.   Mientras tecleo en la oficina, observo por la ventana un grupo de albañiles parados, esperando el dueño de la obra con su paga. Llega tarde y con las manos vacías. Solo trae consigo unos papales y la compañía de una bruja. Miro los rostros enojados de esos hombres. Reconozco su furia, su impotencia y rabia por esos infelices. Salir a trabajar para no recibir el dinero que necesitas para subsistir, debe ser de lo más hijueputa en esta vida. Y vaya que tuve experiencia con esa clase de miserables que se aprovechan de la necesidad de los otros. ...

Querer la tierra

Pasa el tiempo como siempre. Y aquí seguimos. Con vida y la resaca de días pasados. Con más pena que gloria. Seguimos desde nuestras trincheras sorteando las adversidades diarias. De pronto veo la tierra, el suelo que nos sostiene y sigo pensando en los comuneros de Olón. Esa gente que sobresale como pocas comunidades en el resto del Ecuador. Resistiendo pese a las amenazas y las máquinas depredadoras de naturaleza. Defienden y quieren a la tierra. Me manifesté en las redes sociales, desde la comunidad de acostarme en mi cama y un mínimo esfuerzo para sostener el smartphone y enviar la queja correspondiente. Así va la rebeldía hoy en día: bastante digital. Pensé de algo serviría aumentar la queja social para evitar que la Primera Dama, Lavinia Valbonesi, logre su cometido de construir en un manglar protegido y dañar tan buen lugar para meterse más plata de la que ya tiene. Y si les soy honesto, no soy precisamente un defensor de la naturaleza, pero si me gustan mucho los árboles. C...